No recuerdo a W. Benjamín hablando sobre industria cultural -y lo leí (compulsivamente) varias veces. Se me ocurren estos escritos de W. Benjamín porque al pensar en que rubro ubicar esta producción de Hayao Miyasaki no me cabe otra etiqueta que la de una producción industrial, masiva- Acepto pedradas.
La cuestión es que por muy industria que a algunos le resulte el cine, “Laputa: Castillo en el cielo”, es arte y filosofía. Nada de efectos, ni personajes marketineados y marketineros, ni historias pelotudisimas que retienen a nenes y papitos durante 80 minutos sin pudor ni complejos; sin embargo resulta imposible dejar de verla una vez que comenzamos.
Esta peli que es una autentica joya, podría completarse con “howl’s moving castle” (en Argentina se llama “El increíble castillo vagabundo) y quizá con “Näausica” como una saga que indaga sobre el amor y la guerra a gran escala -síndrome de inhumanidad adquirida. Las reminiscencias entre una y otra son inevitables, casi como esas historias dos veces contadas (N. Hawthorne-P. Auster) familiares como deja vu, y sin embargo tan distintas.
Laputa se desarrolla en un mítico momento entre la literatura de Julio Verne y J. Swift y la primer guerra mundial, donde las dualidades son una premisa que siempre se revelan hacia lo mas temido, que minan nuestras seguridades y nuestra ética tan cuidadosamente planeada. Los delincuentes a quienes en principio detestamos resultarán ser nobles guardianes de la bondad humana (y no por ello menos bandidos); El estado , y los protectores de la princesita, con todos sus buenos modos y educación, resultaran se criminales sádicos (¿es el estado algo diferente?) que no merecen el nombre de animales.
Resulta una pena que se la pierdan ya que sobre la base de una obra artística como esta queda grande cualquier análisis (análisis+crítica=desmembramiento), Sólo concluir con una reflexión sobre el valor de la vida que pude extraer de esta peli: ‘lo que sirve para aniquilar vidas puede servir para protegerlas’, (me refiero al robot del jardín del castillo y eventualmente a todos nosotros, humanos).